¿Aceptas una máquina de coser Singer como si te gustara?

Tal vez la restaurarías.

O quizás simplemente las conservarías como recuerdo.

Pero si alguien apareciera en tu puerta con una máquina como esta y te dijera:

“Es tuya. Te la regalo.”

La pregunta sería inevitable:

¿La aceptarías o preferirías dejarla pasar?