Corte de la cebolla: Pela las cebollas rojas y córtalas por la mitad. Utilice un cuchillo muy afilado o una mandolina para cortarlas en plumas o julianas delgadas y uniformes.
Esterilizar el frasco: Coloca las cebollas cortadas dentro de un frasco de vidrio limpio y seco que cuente con una tapa hermética. Si vas a usar ingredientes aromáticos opcionales (como el ajo, la hoja de laurel o los granos de pimienta), colócalos en el fondo del frasco antes de introducir la cebolla.
Prepare la mezcla de encurtido: En un tazón o jarra medidora, combine el vinagre, el agua tibia, el azúcar y la sal. Remueve vigorosamente con una cuchara durante 1 o 2 minutos hasta que el azúcar y la sal se hayan disuelto por completo.
Velar el frasco: Vierte la mezcla de vinagre sobre las cebollas dentro del frasco, asegurándote de que todas las cebollas queden completamente sumergidas en el líquido. Puedes presionar ligeramente hacia abajo con una cuchara limpia para eliminar las burbujas de aire.
Reposo y reposado: Cierra el frasco herméticamente y déjalo reposar a temperatura ambiente durante al menos 30 a 45 minutos. Notarás cómo el líquido empieza a tomar un color rosado vibrante y la cebolla se vuelve más suave pero crujiente.
Almacenamiento: Aunque puedes consumirlas de inmediato tras el primer reposo, su sabor mejora notable si las deja enfriar en la heladera (refrigerador) durante al menos 2 horas antes de servir.
Conservación y usos
Estas cebollas rojas encurtidas pueden conservarse dentro del refrigerador en su frasco cerrado hasta por 1 mes. Úsalas para coronar tacos de cochinita pibil, tostadas, hamburguesas, bowls de arroz, ensaladas de aguacate o tostadas de aguacate en el desayuno.