Las hojas de neem, provenientes del árbol Azadirachta indica, han sido utilizadas durante siglos en sistemas tradicionales de medicina del sur de Asia. Se preparan en infusiones, extractos, enjuagues y productos para la piel, y con frecuencia se promocionan para controlar el azúcar en la sangre, combatir microorganismos, mejorar la salud bucal o aliviar problemas de la piel. Sin embargo, que una planta tenga una larga historia de uso no significa que todos los beneficios atribuidos popularmente hayan sido demostrados en personas.
La investigación moderna ha encontrado en las hojas de neem numerosos compuestos bioactivos y resultados interesantes en estudios de laboratorio y animales. También existen algunos ensayos clínicos en seres humanos, especialmente relacionados con metabolismo y salud bucal. El problema es que gran parte de la evidencia todavía es preliminar y los productos estudiados suelen ser extractos estandarizados, no simplemente unas hojas hervidas en casa. Por eso es importante separar lo prometedor de lo comprobado.