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Los errores más comunes que cometemos al beber agua

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líquidos para regular la temperatura, eliminar desechos, mantener el funcionamiento normal de los órganos y prevenir la deshidratación. Sin embargo, beber agua no significa simplemente tomar una cantidad determinada cada día. También importa cuándo, cuánto y cómo la bebemos.

A continuación, repasamos algunos de los errores más comunes relacionados con el consumo de agua y qué podemos hacer para mantener una hidratación adecuada.

1. Pensar que todos necesitamos exactamente la misma cantidad de agua

Uno de los errores más habituales es creer que todas las personas deben beber exactamente la misma cantidad de agua todos los días.

En realidad, las necesidades de líquidos pueden variar dependiendo de factores como la edad, el nivel de actividad física, el clima, el estado de salud y si una persona está embarazada o amamantando. Además, parte del agua que necesitamos procede de los alimentos, especialmente de frutas y verduras.

Por eso, no existe una cantidad universal que sea perfecta para todo el mundo.

2. Esperar demasiado tiempo antes de beber

Pasar muchas horas sin beber líquidos puede favorecer la deshidratación, especialmente durante los días calurosos o cuando realizamos actividad física.

Algunas señales que pueden indicar que necesitamos más líquidos incluyen orina de color amarillo oscuro, dolor de cabeza, cansancio o mareos. Una orina de color amarillo claro suele ser una señal de una hidratación adecuada.

Una buena estrategia es tener agua disponible durante el día y beber regularmente, en lugar de intentar compensar muchas horas sin beber de una sola vez.

3. Beber demasiada agua pensando que cuanto más, mejor

Beber suficiente agua es importante, pero más no siempre significa mejor.

Consumir cantidades excesivas de agua en poco tiempo puede, en determinadas circunstancias, reducir demasiado la concentración de sodio en la sangre. Esta alteración se conoce como hiponatremia y puede ser peligrosa.

El riesgo es especialmente importante durante actividades deportivas prolongadas, cuando algunas personas pueden beber grandes cantidades de líquido sin reponer adecuadamente los electrolitos.

Por eso, la hidratación debe buscar un equilibrio, no un exceso.

4. Ignorar el clima y la actividad física

Nuestro cuerpo pierde más agua cuando sudamos.

Durante los días calurosos, al hacer ejercicio o cuando realizamos trabajos físicamente exigentes, podemos necesitar más líquidos que en un día tranquilo y con temperaturas moderadas.

En estas situaciones es importante prestar atención a las señales del cuerpo y aumentar la ingesta de líquidos cuando sea necesario.

5. Pensar que solo el agua cuenta como líquido

El agua es una excelente opción para mantenerse hidratado, pero no es la única fuente de líquidos.

El té, el café, la leche y otras bebidas también contribuyen a la ingesta total de líquidos. Además, alimentos como la sandía, las fresas, el melón, el repollo y otras frutas y verduras contienen una cantidad importante de agua.

Lo importante es mantener una alimentación equilibrada y elegir con frecuencia bebidas saludables, especialmente agua en lugar de bebidas con mucho azúcar.

6. Sustituir constantemente el agua por bebidas azucaradas

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