Cuando intentamos calcular la edad de una persona, nuestros ojos se dirigen casi automáticamente hacia la cara.
Buscamos:
Arrugas.
Líneas de expresión.
Textura de la piel.
Forma del rostro.
Cabello.
Pero en una ilustración estas características pueden estar diseñadas deliberadamente para confundirnos.
Un artista puede dibujar a una mujer con cabello gris y hacerla parecer mayor aunque el detalle decisivo esté en otra parte.
También puede mostrar a otra con maquillaje juvenil para conseguir que la seleccionemos rápidamente.
Por eso, en los acertijos visuales, la respuesta muchas veces se encuentra donde menos esperamos.
SEGUNDO ERROR: ASOCIAR DETERMINADA ROPA CON UNA EDAD
Supongamos que una de las mujeres viste de manera conservadora y otra lleva un atuendo moderno.
¿La segunda necesariamente es más joven?
No.
Las personas pueden vestirse como quieran independientemente de su edad.
Una mujer de sesenta años puede utilizar exactamente la misma ropa que una de treinta.
Y una mujer joven puede preferir estilos clásicos.
En la vida real, la ropa ofrece muy poca información fiable.
Pero dentro de un acertijo puede funcionar como distracción.
El creador quiere que pienses:
“Esta se viste como una joven, así que debe ser ella.”
Mientras coloca una pista completamente diferente en otra figura.
EL CABELLO TAMPOCO ES UNA RESPUESTA SEGURA
Otro detalle que engaña rápidamente es el cabello.
Muchas personas asocian:
Canas = mayor edad.
Cabello oscuro = juventud.
Pero sabemos que no siempre funciona así.
Hay personas que comienzan a tener canas siendo muy jóvenes.
Otras se tiñen el cabello durante décadas.
En una ilustración, además, el color puede ser puramente decorativo.
Así que si elegiste una mujer únicamente porque no tiene canas, vuelve a observar.
Quizá el acertijo está intentando llevarte precisamente hacia ese error.
LAS MANOS PUEDEN ESCONDER UNA PISTA