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Reto visual viral: ¿cuántos gatos puedes encontrar en esta imagen?

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A primera vista parece una imagen sencilla. Tal vez veas uno, dos o tres gatos inmediatamente y pienses que el reto es demasiado fácil. Pero cuando observas con un poco más de atención empiezan a aparecer siluetas escondidas, orejas que parecían parte del fondo, colas camufladas entre los objetos y pequeños rostros que tu cerebro había ignorado durante los primeros segundos.

El desafío es muy simple: mira detenidamente la imagen e intenta encontrar todos los gatos sin pedir ayuda y sin mirar la respuesta antes de tiempo. Algunas personas aseguran encontrarlos en segundos, mientras que otras necesitan varios minutos para descubrir los últimos. Lo interesante es que cuanto más tiempo observas, más difícil resulta saber si realmente ya los encontraste todos.

¿CUÁNTOS GATOS PUEDES VER?

Antes de continuar leyendo, observa nuevamente la imagen.

No hagas trampa.

Cuenta únicamente aquellos gatos que realmente puedas identificar.

Puedes recorrerla lentamente de izquierda a derecha y después repetir el proceso de arriba hacia abajo.

Anota mentalmente tu número.

¿Ya terminaste?

Ahora vuelve a mirar.

En este tipo de retos, lo más frecuente es descubrir que había al menos una figura delante de nuestros ojos que simplemente no habíamos reconocido.

Y ahí comienza la parte más interesante.

¿POR QUÉ ALGUNOS GATOS SON TAN DIFÍCILES DE ENCONTRAR?

Nuestro cerebro procesa una enorme cantidad de información visual constantemente.

Cuando miramos una escena, no analizamos cada pequeño detalle de manera independiente.

En lugar de hacerlo, intentamos comprender rápidamente qué estamos viendo.

Una habitación.

Un jardín.

Una calle.

Una cocina.

Un grupo de objetos.

Después nuestra atención se concentra en aquello que parece más importante.

Esto resulta extremadamente útil en la vida diaria, pero también puede provocar que pequeños detalles pasen desapercibidos.

Por ejemplo, si un gato tiene un color muy parecido al fondo, puede mezclarse visualmente con él.

El cerebro inicialmente interpreta esa zona como una sola superficie.

Solo cuando observamos con mayor detenimiento comenzamos a separar la figura del fondo.

ES MUY POSIBLE QUE HAYAS MIRADO DIRECTAMENTE A UNO SIN VERLO

Esto suele sorprender.

Puedes colocar los ojos exactamente sobre la zona donde está escondido un gato y aun así no reconocerlo.

Ver no depende únicamente de los ojos.

El cerebro necesita interpretar lo que recibe.

Si en ese momento estás buscando otra cosa, determinado detalle puede pasar completamente inadvertido.

Es similar a buscar unas llaves en casa.

Revisas una mesa.

No las encuentras.

Cinco minutos después vuelves y están exactamente en el mismo lugar.

Las miraste.

Pero tu atención no las registró correctamente.

Con los retos visuales ocurre algo parecido.

LOS PRIMEROS SON LOS MÁS FÁCILES

Normalmente la imagen contiene algunos gatos bastante evidentes.

Son los que prácticamente todos encuentran inmediatamente.

Después aparecen aquellos que están parcialmente ocultos.

Quizá solamente se ve:

Una cabeza.

Dos orejas.

Una cola.

Parte del cuerpo.

Un par de ojos.

Estos requieren algo más de atención.

Finalmente están los que convierten el reto en algo realmente complicado.

Los gatos camuflados.

Pueden tener colores similares a una manta, pared, planta, mueble o cualquier otro elemento del escenario.

Esos son los que suelen generar discusiones.

—¡Ahí hay otro!

—Eso no es un gato.

—Mira las orejas.

—¡Es verdad!

Y de repente la figura se vuelve imposible de dejar de ver.

UNA VEZ QUE LO ENCUENTRAS, YA NO PUEDES “DESENCONTRARLO”

Este fenómeno es una de las cosas más divertidas de las ilusiones y acertijos visuales.

Antes de encontrar una figura escondida puedes mirar durante un minuto completo sin reconocer absolutamente nada.

Pero cuando alguien te señala dónde está…

aparece inmediatamente.

Y después resulta difícil entender cómo no lo viste antes.

La imagen no cambió.

Tus ojos tampoco.

Lo único que cambió fue la interpretación realizada por tu cerebro.

Ahora sabes qué patrón debes buscar.

Eso hace que la figura destaque.

PRUEBA ESTA ESTRATEGIA

Si todavía no encuentras todos los gatos, no mires la respuesta.

Utiliza un método.

Divide mentalmente la imagen en cuatro partes.

Observa primero la esquina superior izquierda.

Después la superior derecha.

Luego la inferior izquierda.

Finalmente la inferior derecha.

No intentes mirar todo al mismo tiempo.

Este método obliga a tu atención a concentrarse en espacios más pequeños.

Ahora presta atención especialmente a:

Esquinas.

Sombras.

Debajo de los muebles.

Entre objetos.

Detrás de cortinas o plantas.

Zonas donde los colores son similares.

Elementos que tienen formas extrañas.

Las orejas triangulares suelen ser una de las mejores pistas.

Después busca colas.

Finalmente observa pequeños pares de ojos.

NO TE CONCENTRES SOLAMENTE EN EL CENTRO

Cuando vemos una imagen, nuestra atención tiende a dirigirse inicialmente hacia la parte central.

Los creadores de acertijos visuales aprovechan precisamente esa tendencia.

Por eso algunos de los elementos más difíciles suelen estar cerca de los bordes.

Mira nuevamente las esquinas.

También observa objetos que estén parcialmente cortados por el encuadre.

Puede existir un gato cuya mayor parte del cuerpo se encuentra oculta.

El reto no dice necesariamente que tengas que ver al animal completo.

Si existe suficiente información visual para identificarlo, cuenta.

CAMBIA LA DISTANCIA

Este truco funciona sorprendentemente bien.

Primero mira la imagen desde cerca.

Después aléjala un poco.

También puedes entrecerrar ligeramente los ojos durante unos segundos.

¿Por qué?

Al cambiar la distancia, comienzas a percibir formas y contrastes de una manera diferente.

Un gato escondido que parecía simplemente parte de una textura puede comenzar a destacar.

Después vuelve a acercarte para confirmar.

NO BUSQUES ÚNICAMENTE “GATOS”

Puede parecer contradictorio, pero intenta buscar formas específicas.

En lugar de pensar:

“¿Dónde está el gato?”

Busca:

Dos orejas.

Una cabeza redonda.

Una cola curva.

Cuatro patas.

Dos ojos.

Bigotes.

Cuando intentamos reconocer el animal completo, podemos ignorar figuras parcialmente ocultas.

Buscar sus componentes puede resultar más efectivo.

¿POR QUÉ NOS GUSTAN TANTO ESTOS RETOS?

Porque son sencillos.

No necesitas conocimientos especiales.

No necesitas resolver ecuaciones.

No hay que estudiar previamente.

Cualquier persona puede mirar la imagen e intentarlo.

Además existe una pequeña sensación de recompensa cada vez que encontramos uno.

Uno.

Otro.

Otro más.

Y cuando pensamos que terminamos aparece alguien diciendo:

“Te falta uno”.

Entonces volvemos inmediatamente a la imagen.

Ese pequeño desafío mantiene nuestra atención.

TAMBIÉN ACTIVAN NUESTRA COMPETITIVIDAD

Imagina que encuentras ocho gatos.

Estás satisfecho.

Entonces alguien comenta:

“Yo encontré nueve”.

¿Qué haces?

Probablemente vuelves a mirar.

No necesariamente porque el noveno gato sea importante.

Sino porque ahora existe un desafío.

Nuestro cerebro quiere completar la tarea.

Especialmente cuando sabemos que otra persona encontró algo que nosotros no vimos.

Por eso estos acertijos funcionan tan bien entre familiares y amigos.

EL TIEMPO CAMBIA COMPLETAMENTE EL RETO

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