Un pequeño arañazo en un cristal puede parecer insignificante hasta que la luz comienza a reflejarse sobre él. Entonces esa línea fina se vuelve mucho más visible y puede hacer que una mesa, una ventana, una puerta de vidrio o un espejo parezcan más deteriorados de lo que realmente están. La buena noticia es que algunos arañazos muy superficiales pueden disimularse o reducirse mediante un pulido suave, siempre que se utilice el método correcto y se tenga paciencia.
Sin embargo, no todos los daños pueden repararse en casa. Si el arañazo es profundo, tiene bordes marcados, puedes introducir fácilmente la uña en él o el cristal presenta una grieta, intentar pulirlo agresivamente puede empeorar la situación. La receta casera que veremos a continuación está pensada principalmente para marcas superficiales en vidrio común sin recubrimientos especiales.
PRIMERO: ¿ES UN ARAÑAZO O SIMPLEMENTE UNA MARCA?
Antes de comenzar a pulir, limpia bien el cristal.
Muchas supuestas rayas son en realidad residuos de:
Cal.
Grasa.
Adhesivos.
Suciedad acumulada.
Restos de productos de limpieza.
Manchas minerales.
Humedece un paño de microfibra con agua y un poco de detergente suave, limpia la superficie y sécala completamente.
Observa nuevamente.
Si la marca desapareció, no había ningún arañazo.
Si sigue allí, pasa suavemente la yema del dedo sobre ella.
Después prueba con la uña sin ejercer fuerza.
Si prácticamente no notas profundidad, podrías estar ante una marca superficial que vale la pena intentar pulir.
Si la uña queda claramente atrapada en la línea, probablemente el daño sea demasiado profundo para una sencilla receta casera.
LA RECETA MÁS SENCILLA PARA MARCAS MUY SUPERFICIALES