A veces basta mirar varios anillos y sentir una preferencia inmediata por uno de ellos. Tal vez te atraiga una pieza discreta, otra con una piedra grande, un diseño antiguo o un anillo completamente diferente a lo que normalmente usarías. Esa elección puede parecer insignificante, pero puede convertirse en un ejercicio entretenido para reflexionar sobre tus gustos, tu manera de relacionarte con los demás y aquello que valoras en este momento de tu vida.
Eso sí: elegir un anillo no permite determinar científicamente tu personalidad. Este tipo de pruebas visuales pertenece al entretenimiento y a la autorreflexión, no a la psicología diagnóstica. Sin embargo, nuestras preferencias estéticas sí pueden servir como punto de partida para hacernos preguntas interesantes. Así que observa las opciones, elige primero sin analizar demasiado y después descubre qué interpretación se relaciona con tu elección.
ANTES DE ELEGIR, HAZLO DE ESTA MANERA
Imagina que tienes delante seis anillos diferentes.
No pienses cuál cuesta más.
No preguntes cuál está de moda.
Tampoco elijas pensando en lo que otra persona preferiría.
Pregunta simplemente:
“Si pudiera llevarme uno ahora mismo, ¿cuál elegiría?”
La primera respuesta suele ser la más divertida para este tipo de ejercicios.
Después busca tu número.
ANILLO 1: EL DISEÑO CLÁSICO Y ELEGANTE