1 puñado grande de hojas frescas de calistemo limón (aproximadamente de 15 a 20 hojas, troceadas)
De 4 a 6 tazas de agua hirviendo
Un tazón grande resistente al calor
Una toalla de baño grande
Cómo hacerlo y usarlo:
Coloque las hojas troceadas en un recipiente resistente al calor y vierta el agua hirviendo sobre ellas. Déjalas reposar durante 1 minuto.
Siéntese cómodamente a una mesa, cierre los ojos e incline la cara sobre el recipiente a una distancia segura (al menos de 25 a 30 centímetros del agua caliente para que el vapor no le queme la piel).
Coloque la toalla de baño sobre su cabeza y el recipiente para crear una especie de tienda que atrape el vapor fragante.
Respire lenta y profundamente por la nariz y la boca durante 5 a 10 minutos. Si sientes demasiado calor, levanta una esquina de la toalla para que entre aire fresco.
Repita este procedimiento una o dos veces al día hasta que sienta el pecho y los senos paranasales despejados.
4. Lavado antiséptico de la piel y compresa tibia para las articulaciones.
Debido a que las hojas son ricas en compuestos antibacterianos, antifúngicos y antiinflamatorios, una decocción concentrada de hojas funciona bien como lavado externo para rasguños menores, picaduras de insectos que producen picazón o como compresa tibia para articulaciones doloridas.
Lo que necesitas:
1 taza de hojas frescas bien compactadas (o 3 cucharadas de hojas secas)
3 tazas de agua
Una toallita limpia o discos de algodón
Cómo hacerlo y usarlo:
Pon las hojas y el agua en una olla pequeña, llévala a ebullición y luego baja el fuego.
Tape la olla y deje que las hojas hiervan a fuego lento durante 15 minutos, hasta que el agua adquiera un color marrón verdoso intenso.
Apague el fuego, mantenga la tapa puesta y deje que el líquido se enfríe hasta que esté a una temperatura agradable. Cuele para retirar las hojas.
Para lavar la piel: sumerja un disco de algodón limpio en el líquido frío y aplíquelo sobre pequeños cortes, raspaduras o picaduras de insectos para limpiar la zona.
Para el dolor articular: Sumerja una toallita limpia en el líquido tibio, escurra el exceso de agua y presione la toallita tibia contra las rodillas rígidas, los nudillos o los músculos doloridos durante 15 minutos.
Para aliviar el dolor de garganta, haga gárgaras: tome un pequeño sorbo del líquido tibio colado, incline la cabeza hacia atrás, haga gárgaras durante 20 segundos y escúpalo por completo.
5. Aceite casero infusionado para masaje muscular y articular
Elaborar un aceite de masaje infusionado te permite conservar los beneficios calmantes del limonero en tu despensa durante meses para aplicarlo sobre músculos cansados y articulaciones rígidas.
Lo que necesitas: