
Con un poco de creatividad, la molleja pasa de ser un ingrediente totalmente olvidado a convertirse en la estrella de la cena.
Algunas precauciones a tener en cuenta
En general, las mollejas se integran perfectamente en una dieta equilibrada. Son bajas en grasa y aptas para la mayoría de las dietas. Como todas las vísceras, contienen colesterol: un consumo moderado, una o dos veces por semana, sigue siendo la mejor opción. Los nutricionistas también recomiendan elegir aves de corral criadas en libertad o de cultivo ecológico siempre que sea posible.
¿Sabías que en las cocinas de nuestras abuelas, las mollejas eran un plato clásico de los domingos en familia? Hoy en día, están resurgiendo con fuerza en las cocinas modernas y en los bistrós franceses.
A veces, las mejores sorpresas se esconden justo donde menos te lo esperas.