El plátano es una de las frutas más consumidas en el mundo. Es económico, fácil de transportar, no necesita preparación y puede comerse prácticamente en cualquier momento del día. Sin embargo, algo curioso ocurre a medida que madura: cambia su sabor, su textura y también la forma en que nuestro organismo procesa algunos de sus carbohidratos.
Un plátano verde es firme, poco dulce y contiene una mayor cantidad de almidón. Cuando comienza a ponerse amarillo, ese almidón se transforma progresivamente en azúcares naturales. Finalmente, cuando aparecen manchas marrones, el plátano se vuelve mucho más suave y dulce.
Esto ha provocado una pregunta muy común: ¿cuál es más saludable, el verde, el amarillo o el marrón?
La respuesta es que ninguno es necesariamente “malo”. Cada etapa de maduración tiene características diferentes y puede resultar más conveniente dependiendo de lo que estés buscando.
¿Qué ocurre cuando el plátano madura?
Cuando el plátano todavía está verde contiene una cantidad importante de almidón.
Durante la maduración, unas enzimas naturales comienzan a transformar progresivamente ese almidón en azúcares más simples. Por eso el sabor cambia.
El plátano verde es poco dulce.
El amarillo tiene un dulzor moderado.
El muy maduro, con manchas marrones, puede resultar considerablemente más dulce.
Pero es importante entender algo: no significa que alguien haya añadido azúcar al plátano. Se trata simplemente de una transformación natural de los carbohidratos que ya estaban presentes dentro de la fruta.
Por esa razón, el color puede influir en la velocidad con la que determinados carbohidratos son digeridos.
PLÁTANO VERDE: MÁS ALMIDÓN RESISTENTE
Una de las características más interesantes del plátano verde es su contenido de almidón resistente.
Se llama resistente porque una parte de este almidón no se digiere completamente en el intestino delgado.
En lugar de convertirse rápidamente en glucosa, puede continuar hasta el intestino grueso, donde determinadas bacterias intestinales pueden utilizarlo.
Por esta razón, el almidón resistente comparte algunas características con la fibra.
A medida que el plátano madura, gran parte de este almidón se transforma en azúcares, por lo que los plátanos verdes suelen contener más almidón resistente que los amarillos o marrones.