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Reto visual invernal: encuentra el rostro oculto entre los árboles nevados

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Un bosque cubierto de nieve, ramas blancas, sombras entre los árboles y un paisaje aparentemente tranquilo. A primera vista no parece haber nada extraño. Sin embargo, en algún lugar de la imagen se esconde un rostro humano y encontrarlo puede resultar mucho más difícil de lo que imaginas. Algunas personas aseguran verlo en pocos segundos, mientras que otras pueden observar durante varios minutos sin detectar absolutamente nada.

Antes de continuar, mira atentamente la imagen del reto. No busques necesariamente unos ojos, una nariz y una boca perfectamente dibujados. El secreto de este tipo de acertijos suele estar en la forma en que ramas, nieve y espacios oscuros se combinan para crear la ilusión de un rostro. Una vez que consigues verlo, ocurre algo curioso: resulta difícil volver a mirar el paisaje sin reconocerlo.

PRIMER INTENTO: ¿PUEDES ENCONTRARLO EN MENOS DE 10 SEGUNDOS?
Comencemos sin pistas.

Observa toda la escena.

No acerques demasiado la imagen todavía.

Cuenta lentamente:

Uno.

Dos.

Tres.

Cuatro.

Cinco…

¿Ya encontraste algo que parezca una cara?

Si la respuesta es sí, memoriza exactamente dónde la viste.

Todavía no podemos asegurar que sea el rostro escondido intencionalmente por el creador, porque nuestro cerebro tiene una habilidad impresionante para descubrir caras incluso donde no existen.

Si no lo encontraste, no te preocupes.

Precisamente ahí empieza el desafío.

NUESTRO CEREBRO ESTÁ OBSESIONADO CON LOS ROSTROS
Los seres humanos somos especialmente buenos detectando caras.

No necesitamos ver un rostro completo.

A veces bastan:

Dos puntos que parecen ojos.

Una sombra que recuerda una nariz.

Una línea parecida a una boca.

Por eso vemos caras en:

Nubes.

Enchufes.

Fachadas.

La superficie de la Luna.

Manchas en una pared.

La espuma del café.

Este fenómeno se conoce como pareidolia.

Nuestro cerebro intenta encontrar formas familiares dentro de estímulos ambiguos.

Y pocas formas son tan importantes para nosotros como un rostro humano.

Los creadores de retos visuales aprovechan precisamente esa capacidad.

Pero la complican.

En lugar de dibujar una cara claramente, distribuyen sus elementos entre diferentes partes del paisaje.

SEGUNDO INTENTO: DEJA DE BUSCAR UNA “PERSONA”
Este consejo puede ayudarte muchísimo.

No busques:

Una cabeza completa.

Cabello.

Un cuerpo.

Alguien parado detrás de un árbol.

Quizá no exista ninguna persona física en la ilustración.

Busca simplemente la estructura de una cara.

Dos elementos aproximadamente alineados pueden representar los ojos.

Una rama vertical podría convertirse en nariz.

La curva de la nieve puede formar la boca.

Cuando dejas de preguntar:

“¿Dónde está la persona?”

y empiezas a preguntar:

“¿Dónde podría formarse un rostro?”

la imagen cambia.

¿POR QUÉ LA NIEVE HACE EL RETO MÁS DIFÍCIL?
La nieve elimina muchas diferencias visuales.

En un bosque normal tenemos:

Verdes.

Marrones.

Amarillos.

Sombras.

Texturas.

Con nieve, gran parte del paisaje se vuelve blanco, gris y negro.

Eso produce una gran cantidad de contraste entre:

Ramas oscuras.

Zonas blancas.

Sombras.

Y precisamente esas combinaciones pueden utilizarse para ocultar una cara.

Nuestro cerebro necesita decidir constantemente:

“¿Esto es una rama o el borde de algo?”

“¿Aquello es una sombra o un ojo?”

“¿Ese espacio blanco pertenece al fondo o forma parte de la figura escondida?”

La ambigüedad es el corazón del reto.

TERCER INTENTO: OBSERVA EL ESPACIO ENTRE LOS ÁRBOLES
Aquí tienes la primera pista importante.

Muchas personas buscan el rostro sobre los árboles.

Prueba lo contrario.

Mira los espacios que quedan entre ellos.

En determinados acertijos, aquello que parece ser simplemente el fondo forma la figura escondida.

Es lo que en percepción visual se conoce como relación entre figura y fondo.

Nuestro cerebro decide constantemente qué elemento está delante y cuál detrás.

Pero esa interpretación puede cambiar.

Probablemente conoces dibujos donde inicialmente ves un jarrón y, después de observar un momento, aparecen dos rostros enfrentados.

Ningún trazo cambió.

Cambió la interpretación.

Algo parecido puede ocurrir con este paisaje invernal.

NO MIRES LA IMAGEN DEMASIADO CERCA
Parece contradictorio.

Normalmente cuando no encontramos algo hacemos zoom.

Pero una cara escondida formada por varios árboles puede resultar más fácil de reconocer desde lejos.

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