Cuando crees que mañana puede ser mejor

una temporada difícil.

Quizás hoy las cosas no salieron como esperabas.

Quizás recibiste noticias decepcionantes.

Tal vez estés agotado de cargar con responsabilidades que nadie más ve.

Tal vez sonreíste durante todo el día mientras te preguntabas en silencio cuánto tiempo más podrías seguir haciendo esto.

Si te encuentras ahí esta noche, recuerda esto:

 

Hoy no es toda tu historia.

El mañana aún no está escrito.

Y eso significa que todavía hay margen para que suceda algo bueno.

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A veces esperamos que un milagro parezca espectacular.

Nos imaginamos que una llamada telefónica podría cambiar nuestras vidas.

Una oportunidad que resuelve todos nuestros problemas financieros.

Una persona que regresa y hace que todo vuelva a sentirse bien.

Pero a veces las bendiciones llegan de forma mucho más discreta.

Un mensaje de alguien a quien quieres.

Una nueva oportunidad que no esperabas.

Una conversación que finalmente trae la paz.

Una puerta que se abre tras meses de espera.

El coraje para empezar

de nuevo.

O simplemente despertarse una mañana y darse cuenta de que uno es más fuerte que antes.

No todas las victorias hacen ruido.

Algunas victorias ocurren silenciosamente en tu interior.

Sobreviviste a algo que una vez pensaste que te destruiría.

Continuaste cuando querías parar.

Seguías rezando aunque no entendieras.

Seguiste trabajando para alcanzar tus metas incluso cuando el progreso era lento.

Te perdonaste a ti mismo por errores que no podías cambiar.

Empezaste a creer en ti mismo de nuevo.

Esas cosas importan.

El progreso lento sigue siendo progreso.

No tienes que tenerlo todo resuelto esta noche.

No es necesario que sepas exactamente dónde estarás dentro de seis meses.

Solo tienes que preguntarte:

“¿Qué pequeña cosa puedo hacer mañana?”

Haz la llamada telefónica.

Enviar la solicitud.

Ten la conversación.

Ahorra un poco de dinero.

Cuida tu salud.

Pide disculpas si es necesario.