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Vitaminas y crecimiento del cabello: qué dice realmente la ciencia

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El problema comienza cuando interpretamos esto como:

“Si poco es malo, muchísimo debe ser mejor.”

No funciona así.

Una persona que tiene suficiente hierro no necesariamente conseguirá más cabello tomando hierro adicional. Lo mismo ocurre con numerosas vitaminas y minerales.

En algunos casos, incluso el exceso puede ser perjudicial.

BIOTINA: LA VITAMINA MÁS FAMOSA PARA EL CABELLO
Probablemente ninguna vitamina se comercializa tanto para el crecimiento capilar como la biotina, también conocida como vitamina B7.

La publicidad suele mostrar frascos con dosis enormes y frases como:

“Cabello más largo.”

“Mayor densidad.”

“Fortalece desde la raíz.”

Existe una razón por la cual surgió esa reputación.

Una deficiencia verdadera de biotina puede provocar adelgazamiento y pérdida de cabello. Sin embargo, el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos señala que la deficiencia de biotina es poco común y que existe muy poca evidencia científica que apoye el uso de suplementos de biotina para mejorar cabello, piel o uñas en personas que ya reciben suficiente cantidad.

Es decir:

Si realmente tienes una deficiencia, corregirla importa.

Si no la tienes, tomar miles de microgramos adicionales no significa que el folículo comenzará mágicamente a producir cabello nuevo.

Y LA BIOTINA TIENE UN PROBLEMA QUE MUCHAS PERSONAS DESCONOCEN
Las dosis elevadas de biotina pueden interferir con determinadas pruebas de laboratorio.

El NIH advierte que suplementos con cantidades elevadas pueden producir resultados falsos en algunos análisis, incluidos ciertos estudios hormonales como los relacionados con la tiroides.

Esto es particularmente irónico.

Una persona puede comenzar a tomar biotina porque se le cae el cabello.

Después se realiza análisis para investigar si existe un problema tiroideo.

Y la propia biotina puede interferir con determinados resultados.

Por eso conviene informar al médico y al laboratorio sobre todos los suplementos que se están utilizando.

HIERRO: UNA DE LAS DEFICIENCIAS QUE MÁS IMPORTA DESCARTAR
El hierro merece una atención especial.

Una reserva insuficiente de hierro puede relacionarse con algunos tipos de caída difusa del cabello, especialmente cuando existe además anemia o factores que predisponen a deficiencia.

La Academia Americana de Dermatología recomienda que la suplementación con hierro se realice cuando las pruebas indiquen que existe una deficiencia, no simplemente porque alguien esté perdiendo cabello.

Una revisión sistemática reciente sobre efluvio telógeno —una forma de caída difusa— encontró niveles de ferritina significativamente más bajos entre pacientes con esta condición que entre controles, aunque los investigadores también destacan que existe variabilidad entre los estudios.

¿Quién podría tener mayor riesgo de falta de hierro?

Por ejemplo, personas con menstruaciones abundantes, determinadas enfermedades digestivas, dietas muy restrictivas o pérdidas de sangre.

Pero la solución no es comenzar hierro “por si acaso”.

El exceso también puede ser tóxico.

Por eso, si existe sospecha, tiene más sentido comprobar primero.

VITAMINA D: UNA RELACIÓN INTERESANTE, PERO TODAVÍA NO ES UNA CURA
La vitamina D se ha convertido en otro suplemento muy popular para la caída del cabello.

Y aquí sí existe una asociación interesante.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024 encontró que la deficiencia de vitamina D era frecuente entre personas con diferentes tipos de alopecia. En comparación con controles, se observaron asociaciones particularmente claras en alopecia areata y pérdida de cabello de patrón femenino. Los autores, sin embargo, señalaron que todavía hacen falta mejores estudios para determinar hasta qué punto suplementar vitamina D por sí sola mejora la alopecia.

Eso significa que encontrar vitamina D baja puede ser clínicamente relevante.

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