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Vitaminas y crecimiento del cabello: qué dice realmente la ciencia

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Pero existe una diferencia entre:

“Las personas con determinados tipos de alopecia presentan con frecuencia niveles bajos de vitamina D.”

y:

“Tomar vitamina D hace crecer el cabello en cualquier persona.”

La segunda afirmación no está demostrada.

Si tus niveles son normales, aumentar enormemente la dosis no significa necesariamente que tendrás más cabello.

ZINC: IMPORTANTE, PERO MÁS NO ES MEJOR
El zinc participa en numerosos procesos celulares y una deficiencia significativa puede acompañarse de pérdida de cabello.

El NIH reconoce la caída capilar entre las posibles manifestaciones de una deficiencia de zinc, y la Academia Americana de Dermatología incluye el zinc entre los nutrientes que pueden investigarse cuando existe sospecha de una causa nutricional.

Pero nuevamente aparece el mismo principio.

Si tienes suficiente, tomar más no necesariamente ayuda.

De hecho, cantidades altas de zinc durante semanas pueden disminuir la absorción de cobre y provocar otros problemas. El NIH establece para adultos un límite superior habitual de 40 mg diarios procedentes de todas las fuentes, salvo cuando un profesional indica una cantidad diferente por razones médicas.

Por eso los suplementos que combinan múltiples productos también pueden ser problemáticos.

Una persona toma:

Un multivitamínico.

Un suplemento “para cabello”.

Otro de zinc.

Y quizá un producto adicional para uñas.

Sin darse cuenta puede estar duplicando o triplicando algunos nutrientes.

VITAMINAS DEL GRUPO B: NO TODAS SON “VITAMINAS PARA EL PELO”
Aquí existe mucha confusión.

Como la biotina pertenece al grupo B, comenzaron a venderse complejos completos como productos para el crecimiento capilar.

Vitaminas como B12 y folato son esenciales para el organismo.

Una deficiencia verdadera necesita corregirse.

Pero la investigación sobre suplementarlas específicamente para conseguir más crecimiento capilar cuando los niveles ya son normales es limitada e inconsistente. Una revisión sistemática de 2024 sobre micronutrientes y alopecia androgenética encontró posibles relaciones con varias vitaminas y minerales, pero también señaló resultados contradictorios entre estudios.

Por eso no existe una regla:

“Se te cae el pelo = necesitas vitamina B.”

Hay que averiguar primero por qué se está cayendo.

PROTEÍNA: EL NUTRIENTE DEL QUE SE HABLA MENOS
Paradójicamente, algunas personas compran vitaminas costosas mientras consumen muy poca proteína.

El cabello está formado principalmente por queratina, una proteína.

Dietas extremadamente restrictivas, pérdida rápida de peso o una ingesta insuficiente de proteínas pueden contribuir a una caída difusa. La Academia Americana de Dermatología incluye una ingesta insuficiente de proteína entre las causas nutricionales que pueden provocar caída del cabello.

Por eso, antes de buscar una “vitamina milagrosa”, vale la pena mirar la alimentación completa.

Huevos, pescado, carnes, lácteos, legumbres, soja y otras fuentes pueden contribuir a cubrir las necesidades proteicas dependiendo del tipo de alimentación de cada persona.

Un folículo no necesita únicamente una cápsula.

Necesita un organismo suficientemente nutrido.

EL ERROR DE LAS DIETAS EXTREMAS
Una persona quiere perder peso rápidamente.

Reduce drásticamente las calorías.

Pierde muchos kilos en poco tiempo.

Meses después empieza a observar grandes cantidades de cabello en la ducha.

Esto puede ocurrir porque el organismo interpreta una restricción intensa, enfermedad, cirugía u otro estrés fisiológico como un acontecimiento importante y una mayor cantidad de cabellos entra en fase de reposo.

La AAD señala que una caída temporal puede aparecer después de una enfermedad importante, una operación o una pérdida considerable de peso, entre otros desencadenantes.

En estos casos, aumentar biotina sin corregir el problema principal puede hacer muy poco.

EL EXCESO DE SUPLEMENTOS TAMBIÉN PUEDE HACER QUE SE CAIGA EL CABELLO
Este es uno de los aspectos más olvidados.

No solo las deficiencias pueden ser problemáticas.

Algunos nutrientes en exceso también pueden causar daño.

Un ejemplo particularmente claro es el selenio.

El NIH señala que una ingesta excesiva mantenida puede producir selenosis, cuyos signos característicos incluyen precisamente caída del cabello y fragilidad o pérdida de las uñas.

Es decir, una persona puede comprar un suplemento para “fortalecer el cabello” y, si termina consumiendo cantidades excesivas de determinados componentes, conseguir exactamente el efecto contrario.

El zinc también puede causar problemas cuando se consume excesivamente y la vitamina A preformada puede resultar tóxica en dosis elevadas.

La palabra “vitamina” no significa “inofensivo en cualquier cantidad”.

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