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Garbanzos en la alimentación: beneficios y consideraciones

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NO TODOS LOS PROBLEMAS DIGESTIVOS DEBEN IGNORARSE

Los gases leves después de comer legumbres son frecuentes.

Pero una reacción intensa es diferente.

Si después de consumir garbanzos aparecen síntomas como urticaria, hinchazón de labios o lengua, dificultad para respirar, mareos o una reacción rápida y severa, se necesita valoración médica porque podría existir una alergia alimentaria.

Del mismo modo, personas con síndrome de intestino irritable u otros trastornos gastrointestinales pueden tolerar cantidades diferentes de legumbres.

No existe una porción universal que funcione perfectamente para todos.

¿Y SI TIENES ENFERMEDAD RENAL?

Los garbanzos aportan minerales como potasio y fósforo.

Esto no significa que todas las personas con enfermedad renal deban evitarlos. De hecho, la National Kidney Foundation señala que las legumbres pueden formar parte de dietas para personas con enfermedad renal en muchos casos. Sin embargo, la cantidad adecuada de potasio, fósforo y proteína depende de la etapa de la enfermedad y del tratamiento que reciba cada persona.

Quienes han recibido instrucciones específicas para restringir potasio o fósforo deberían consultar con su médico o dietista antes de aumentar considerablemente su consumo de garbanzos.

En nutrición renal, las necesidades pueden variar enormemente de una persona a otra.

¿CUÁNTOS GARBANZOS HAY QUE COMER?

No existe una cantidad exacta que todas las personas tengan que consumir diariamente.

No necesitas comer garbanzos todos los días para aprovechar sus nutrientes.

Pueden alternarse con lentejas, frijoles, guisantes y otras fuentes de proteína.

Para una persona que no está acostumbrada a las legumbres, puede ser útil comenzar con una pequeña porción y observar cómo responde su digestión.

Después puede aumentar gradualmente.

La variedad siempre será preferible a depender de un único alimento.

CÓMO INCORPORARLOS SIN COMPLICARSE

Los garbanzos pueden integrarse fácilmente en comidas habituales. Pueden añadirse a una ensalada junto con tomate, pepino, cebolla y limón; mezclarse con arroz y verduras; utilizarse dentro de sopas y guisos; triturarse para preparar hummus; hornearse con especias para conseguir una textura crujiente; o combinarse con huevo, pescado, pollo u otras fuentes de proteína según las preferencias de cada persona.

No necesitas consumirlos de una manera específica para que sean nutritivos.

Lo que sí puede modificar enormemente el resultado es la preparación.

Una porción de garbanzos con verduras y aceite de oliva no es nutricionalmente idéntica a garbanzos fritos cubiertos con abundante sal y salsas.

El alimento base sigue siendo el mismo.

La preparación cambia la comida completa.

¿AYUDAN A BAJAR DE PESO?

Una revisión y metaanálisis de ensayos clínicos encontró una pequeña reducción de peso asociada con el consumo de legumbres en comparación con dietas de control. Sin embargo, el efecto fue modesto y no significa que los garbanzos provoquen pérdida de grasa independientemente del resto de la dieta.

Su mayor utilidad probablemente se encuentre en la saciedad.

Si una comida con garbanzos, verduras y otros alimentos ricos en fibra te mantiene satisfecho durante varias horas, podría facilitar el control de la ingesta total.

Pero añadir garbanzos a una dieta ya excesiva en calorías no garantiza adelgazar.

Los alimentos saludables también aportan energía.

¿SON MEJORES QUE LA CARNE?

No es necesario plantearlo como una competencia.

Los garbanzos y la carne ofrecen perfiles nutricionales diferentes.

La carne puede aportar proteínas de alta calidad, hierro hemo y vitamina B12.

Los garbanzos aportan proteína vegetal, fibra, folato y diferentes minerales, sin contener colesterol y con muy poca grasa saturada en su forma básica.

Una persona puede consumir ambos.

Otra puede seguir una alimentación completamente vegetal y obtener sus nutrientes mediante una planificación adecuada.

El punto importante es que los garbanzos ofrecen una alternativa muy útil para variar las fuentes de proteína.

CONCLUSIÓN

Los garbanzos merecen formar parte de una alimentación variada no porque sean un “superalimento milagroso”, sino porque reúnen muchas características nutricionales interesantes en un producto sencillo.

Aportan proteína vegetal, fibra, folato, hierro y diferentes minerales. Su contenido de fibra y carbohidratos de digestión relativamente lenta puede contribuir a una mayor saciedad y a una respuesta de glucosa más gradual que la producida por muchos carbohidratos refinados. La investigación sobre legumbres también ha encontrado posibles beneficios modestos sobre el colesterol y otros indicadores cardiometabólicos.

Sin embargo, también existen consideraciones.

Pueden producir gases, especialmente cuando se introducen bruscamente en grandes cantidades.

Los garbanzos enlatados pueden contener sodio añadido.

Su hierro es de origen vegetal y se absorbe con menor facilidad que el hierro hemo.

Y las personas que deben controlar minerales debido a una enfermedad renal necesitan adaptar las porciones a sus necesidades particulares.

La mejor estrategia no consiste en convertir los garbanzos en un remedio.

Consiste en utilizarlos como lo que realmente son:

Un alimento nutritivo, económico, versátil y capaz de mejorar enormemente una comida cuando se combina con otros alimentos saludables.

Una ensalada, un guiso o un plato de arroz puede cambiar mucho con una simple porción de garbanzos.

Y algunas veces, mejorar nuestra alimentación no requiere buscar ingredientes exóticos o suplementos costosos.

Puede comenzar con algo tan sencillo como abrir una lata de garbanzos, enjuagarlos y añadirlos al plato.

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