2
—Elena…
—No pienso despertarme a las siete y media por unas rosas.
Javier seguía riéndose cuando pulsé el botón.
Y por primera vez desde que Carmen me había anunciado que yo no pertenecía a su chat familiar, tuve que admitir una cosa:
Que me volviera a considerar “de la familia” había tardado exactamente ocho horas.
Conseguir que dejara de mandar flores por WhatsApp probablemente nos llevaría toda la vida.
3