Esta es otra causa muy frecuente.
Puedes pensar que estás perfectamente bien y, sin embargo, llevar varios días acumulando tensión.
Trabajo.
Problemas económicos.
Preocupaciones familiares.
Dormir poco.
Demasiadas responsabilidades.
Todo eso puede mantener al organismo en un estado de mayor activación.
El estrés está reconocido como uno de los desencadenantes habituales de la mioquimia del párpado.
Por eso algunas personas notan que el movimiento aparece precisamente durante:
Semanas de mucho trabajo.
Exámenes.
Mudanzas.
Problemas personales.
Falta de descanso.
Y desaparece cuando la situación se tranquiliza.
No significa que el síntoma sea “imaginario”.
La contracción es real.
Simplemente puede estar siendo favorecida por el estrés.
4. ¿ESTÁS TOMANDO DEMASIADO CAFÉ?