El segundo uso reconocido por la EMA es el alivio sintomático de la dispepsia y de molestias gastrointestinales espasmódicas leves.
La palabra dispepsia se utiliza para describir síntomas como:
Pesadez después de comer.
Sensación de llenura.
Molestia en la parte superior del abdomen.
Digestiones incómodas.
Distensión.
En algunas personas, determinadas sustancias amargas pueden estimular procesos digestivos y producir una sensación subjetiva de mejor digestión.
Pero nuevamente debemos poner expectativas realistas.
El cardo santo no es un tratamiento demostrado para úlceras, gastritis severa, cálculos biliares, enfermedad inflamatoria intestinal ni enfermedades del hígado.
Y tampoco debería utilizarse para explicar por cuenta propia un dolor abdominal recurrente.
Una molestia ocasional después de una comida abundante es una cosa.
Dolor frecuente, vómitos, sangre, pérdida de peso o síntomas nocturnos son otra.
3. ¿TIENE PROPIEDADES ANTIINFLAMATORIAS?
El cardo santo contiene diferentes compuestos vegetales, entre ellos lactonas sesquiterpénicas, flavonoides y otras sustancias que han despertado interés científico. El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos incluso menciona que el cardo santo ha sido estudiado por posibles efectos antiinflamatorios y anticancerosos.
Sin embargo, aquí hay que ser extremadamente cuidadosos con el lenguaje.
Que una planta contenga compuestos capaces de mostrar actividad en experimentos de laboratorio no significa que beber una taza de infusión trate el cáncer o una enfermedad inflamatoria en seres humanos.
Los estudios de laboratorio pueden servir para identificar moléculas interesantes.
Después hacen falta:
Estudios en animales.
Ensayos clínicos.
Dosis adecuadas.
Evaluación de seguridad.
Comparaciones con tratamientos existentes.
Por tanto, no deberíamos publicar:
“El cardo santo combate el cáncer.”
Sería una afirmación mucho más fuerte que la evidencia disponible.
4. ¿SIRVE PARA AUMENTAR LA LECHE MATERNA?