Esta es una de las afirmaciones más repetidas sobre la planta.
El cardo santo aparece en algunos productos comercializados como galactagogos, es decir, sustancias destinadas a aumentar la producción de leche materna.
Pero la evidencia no respalda bien esta fama.
La base LactMed de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos señala que Cnicus benedictus se promociona como galactagogo, pero no existen ensayos clínicos científicamente válidos que demuestren este efecto.
Además, la EMA recomienda no utilizar preparados medicinales de cardo santo durante la lactancia debido a la falta de información suficiente sobre seguridad.
Esto es importante porque en internet todavía pueden encontrarse recomendaciones como:
“Si tienes poca leche, toma cardo santo.”
No es tan sencillo.
Cuando existe preocupación por la producción de leche, primero hay que valorar aspectos como:
Agarre del bebé.
Frecuencia de las tomas.
Extracción.
Medicamentos.
Problemas hormonales.
Salud del bebé.
La solución no debería comenzar automáticamente con una hierba.
5. CARDO SANTO NO ES LO MISMO QUE CARDO MARIANO
Esta confusión ocurre muchísimo.
Cardo santo: Cnicus benedictus.
Cardo mariano: Silybum marianum.
Son plantas diferentes.
El cardo mariano contiene principalmente un conjunto de compuestos conocido como silimarina y se comercializa especialmente para supuestos beneficios hepáticos.
El cardo santo se relaciona tradicionalmente más con apetito y digestión.
Incluso los nombres comunes en inglés pueden resultar confusos, porque distintas plantas han sido llamadas “holy thistle”.
Por eso, nuevamente:
mira el nombre científico del envase.
No compres únicamente por la fotografía o porque alguien llamó a una planta “cardo”.
6. Y AQUÍ ESTÁ LA CONFUSIÓN MÁS IMPORTANTE: ARGEMONE MEXICANA